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Seguramente has fantaseado alguna vez con tirar por la vía fácil y vender tu alma al Diablo a cambio de fama y  riquezas. Incluso has leído por ahí que más de un famoso lo ha hecho y le ha ido bien.  Pues estás de enhorabuena. Si  te la trae al pairo el sufrimiento eterno de tu alma inmortal, este es tu momento. ¿Y cómo es eso? Pues bien, como explica Harry Mountain en su Enciclopedia Celta, la milenaria tradición de la fiesta de Samhain (hoy conocida como Halloween), afirma que en estos días se abren las puertas del Inframundo. Así, los espíritus de los difuntos reciben una especie de permiso carcelario  que les autoriza para caminar entre los vivos, visitar a la familia, etc.

Esto, que si no eras aprensivo tenía hasta su buen rollo, en la antigüedad, fue tuneado y envilecido por la siempre inquieta cristiandad en cuanto los celtas pasaron a ser un capítulo en los libros de historia. Los muertos que venían de visita adquirieron un tinte maligno y se decidió (como siempre, había que aguarle la fiesta a la población) y lo que sucedía en estas noches de difuntos es que El Mal campaba a sus anchas sobre la tierra, incluido el mismísimo Demonio, por lo que Halloween era la fecha ideal para hacer pócimas, brujerías o para vender tu alma al diablo.

Basta de chácharas. Quiero vender mi alma al Diablo y empezar la gosadera.

Deberías saber que, auque te hayas tragado todas las temporadas de Buffy Cazavampiros o Supernatural, no basta con ir a un cruce de caminos en las afueras y convocar a Satán en voz alta. Eso sólo te llevará a ser atracado, apaleado o a pasar una noche en el cuartelillo, quizás tras haber sido atracado o apaleado. O las dos cosas.

Recuerda: el Príncipe de las Tinieblas inventó la burocracia y lo quiere todo por escrito. Vas a tener que rubricar un contrato. Normalmente sobre piel humana y con una pluma de cuervo (de eso se encarga él) y con sangre (de eso te encargas tú). Como en Strambotic nos preocupamos por ti , te mostramos un par de pactos “reales” con Don Diablo que hemos localizado para que no te timen haciéndote firmar cualquier cosa. 

Urbain Grandier (Francia, 1634)

Este caso de  es uno de los más famosos dentro de los estudios de brujería y el especialista Robert Rapley le ha dedicado el libro Un caso de Brujería: El Juicio de Urbain Grandier. El susodicho era un religioso que vivió entre los años de 1590 y 1634 y que en su máximo apogeo se pasaba por el hábito a toda feligresa que le pusiese ojitos. Era además un intelectual y escribió desde la iglesia de Sainte Croix in Loudun (Poitiers) un libro en contra del celibato del clero. Llamar tanto la atención, rechazar sexualmente a Jeanne de los Ángeles (Madre Superiora del vecino convento de ursulinas) y haber tenido una fuerte discusión con el poderoso cardenal Richelieu le llevaron a ser acusado de servir a Belcebú. La acusación, después de torturarle, presentó como prueba un pacto diabólico, escrito en latín y lleno de extraños símbolos, firmado entre el clérigo y varios demonios. Al poco tiempo, el casquivano sacerdote servía de atracción para los fieles asistentes del reality de exito de la época: la hoguera.

El caso Haizmann (Alemania, 1669)

Christoph Haizmann (1651-1700) fue un pintor bávaro de decidió vender su alma al Adversario allá por 1668. Según describió él mismo, firmó dos documentos para establecer el acuerdo. Uno con tinta y otro en sangre. El alma de Haizmann seria retirada por Satanás transcurrido un periodo de nueve años, pero cuando se acercaba la fecha de la entrega, Haizmann se rajó y se sometió a dos exorcismos para anular los dos contratos. Curiosamente, acabó siendo conocido como artista por sus pinturas sobre las apariciones demoníacas que él aseguraba sufrir. Sigmun Freud estudió su caso en los años veinte y publicó el ensayo “Una Neurosis demonológica en el siglo XVII” (1923)

Si necesitas guía especializada para  vender tu alma este Halloween, hay una grupo de Facebook donde te lo explican detalladamente. Eso sí, en inglés. Queda confirmado, por tanto, que Halloween es la fiesta de Don Diablo, como decía el párroco ese

Y no olvides que firmar un acuerdo con Satanás no es como pagar a plazos una consola. A a veces requiere:

  • Extraerte sangre donde te pille. Si eres de los que te mareas, ni lo intentes.
  • Realizar el Osculum infame. Es decir, hacerle un beso negro a un macho cabrío.
  • Beber cosas que harían vomitar a Rambo.
  • Participar en una orgía con señoras mayores de nariz ganchuda.

Con información de Wikipedia  y Google.

Jaime Noguera firmó un pacto con Espinete para escribir ‘España Guerra Zombi‘.