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La editora ejecutiva de The Atlantic, Adrienne LaFrance ha publicado un ensayo en el que describe con dureza el modelo expansivo de Facebook y lo compara con las hipotéticas maquinas del día del juicio final (“doomsday machines”). La France contempla el concepto teórico de un dispositivo del día del juicio final: una máquina a prueba de fallos conectada a un número infinito de sensores que, si nota suficiente radiación, automáticamente disparará un ataque de ojivas nucleares, dando lugar así a nuestra destrucción mutuamente asegurada.

Y así, sostiene, es precisamente como funciona Facebook:

«Facebook no es una empresa de medios de comunicación. Es una máquina del día del juicio final. Facebook no existe para buscar la verdad y denunciarla, o para mejorar la salud cívica, o para hacer que los poderosos rindan cuentas, o para representar los intereses de sus usuarios, aunque estos fenómenos pueden ser subproductos ocasionales de su existencia. La misión inicial de la compañía era «dar a la gente el poder de compartir y hacer el mundo más abierto y conectado». En su lugar, tomó el concepto de «comunidad» y lo despojó de todo significado moral. El surgimiento de QAnon, por ejemplo, es una de las conclusiones lógicas de la red social. Eso es porque Facebook -junto con Google y YouTube- es perfecto para amplificar y difundir la desinformación a la velocidad del rayo a las audiencias globales. Facebook es un agente de propaganda gubernamental, de acoso selectivo, de reclutamiento de terroristas, de manipulación emocional y de genocidio, un arma histórica mundial que no vive bajo tierra, sino en un campus inspirado en Disneylandia en Menlo Park, California».

A partir de esta premisa, el artículo expande esto a su siguiente conclusión distópica ciberpunk lógica: que Facebook es esencialmente una nación sin fronteras, armada con su propio dispositivo del día del juicio final, y que ha colonizado todo el mundo:

«La misión declarada de Facebook, de hacer el mundo más abierto y conectado, siempre me ha parecido falsa en el mejor de los casos, e imperialista en el peor. Después de todo, los imperios de hoy en día nacen en la web. Facebook es una nación-estado sin fronteras, con una población de usuarios casi tan grande como China e India combinadas, y está gobernada en gran parte por algoritmos secretos. Hillary Clinton me dijo a principios de este año que hablar con Zuckerberg se siente como negociar con el jefe autoritario de un estado extranjero: «Esta es una compañía global que tiene una enorme influencia en formas que solo estamos empezando a entender».

‘Facebook is a Doomsday Machine’, en The Atlantic. Vía Boing Boing.