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Caricatura de Steve Breen para San Diego Union Tribune.

Este martes moría Katherine Johnson, una de las grandes pioneras del mundo moderno. Con ciento dos años de edad, la que fuera responsable de la trayectoria para el Proyecto Mercury y el vuelo del Apolo 11 a la Luna en 1969, nos dejaba para volver a la matriz cósmica. Y es que al fin y al cabo, cómo dijera Sagan, «somos polvo de estrellas».

Física, científica espacial y matemática estadounidense de origen afroamericano contribuyó cómo nadie a la aeronáutica de los Estados Unidos y sus programas espaciales merced a la aplicación de las computadoras electrónicas y digitales en la NASA y sus programas. Tanto así que, sin ella y sus análisis, el hombre nunca hubiera pisado la Luna: se dice que calculó órbita a órbita todos los datos del viaje. Ni hubiera regresado: igualmente dedicó más de doce horas diarias en el regreso a casa del «Lunar Orbit Rendezvou».

Katherine Johnson, en la sede de la NASA, en 1962. Imagen: Wikicommons.

Cómo se narra en la película ‘Talentos ocultos’ (2016) del director Theodore Melfi, Johnson, junto a un grupo de mujeres de color, estuvo detrás del aterrizaje más famoso de la historia. O mejor dicho, alunizaje. Un hito histórico que no hubiera sido posible sin estas figuras no lo suficientemente reconocidas.

Como mujer y como miembro de una minoría discriminada, no lo tuvo fácil. Como se ve en la película, sus condiciones distaban mucho de las de otros trabajadores de la empresa (nada que ver con el trato de superstar de los astronautas) y apenas tuvieron visibilidad hasta muchos años después. Pero su sobrada capacidad, talento, entrega y fe en un gran proyecto, hicieron que la hija de un granjero y una profesora, llegara e hiciera llegar a toda la Humanidad a lo más alto. Cómo dijera Barack Obama al condecorarla con la Medalla de la Libertad en 2015, “Katherine Johnson se negó a ser limitada por las expectativas de la sociedad sobre su género y raza, al tiempo que amplió los límites del alcance de la humanidad”.

Nos dijo adiós Katherine Johnson, una mujer que no necesitó que ningún hombre le bajara la Luna, porque ella fue la encargada de que la tripulación de señores del Apolo 11 pudiera llegar hasta nuestro lejano satélite. Ese pequeño paso para el hombre… que escondía un montón de cálculos de una mujer.