¡Comparte este artículo!

A sus noventa y dos años de edad moría en su casa de Neully, cerca de París, el genial dibujante y co-autor de la mítica saga de cómic Asterix el galo, Albert Uderzo. Y no es baladí decir estos días que a consecuencia de un infarto de miocardio no relacionado en absoluto con la pandemia que recorre medio mundo. El coronavirus.

Cómo anunció su familia a primeras horas del día 24 de este mes, a través de la Agencia France-Presse (AFP): «Albert Uderzo ha muerto, mientras dormía, en su domicilio de Neuilly, víctima de una crisis cardíaca sin relación con el coronavirus. Estaba muy cansado desde hacía varias semanas».

Uderzo, junto al no menos idolatrado René Goscinny, fue el creador de una de las composiciones ilustradas más icónicas de todos los tiempos. Una tirada de cómic que hemos leído todos los jóvenes de las últimas seis décadas sin excepción, pues pocas historietas podrían tener comparación con ella en el mundo de la novela gráfica. Junto con Tintin, Corto Maltés o nuestro patrio, Mortadelo y Filemón, es sin duda uno de los tebeos más famosos de todos los tiempos. El cual supo unir el humor y una dosis de historia en esa pequeña aldea de «irreductibles galos».

Tanto así que, en su deambular por el tiempo y el mundo, pudimos ver a los protagonistas de Uderzo (incluido el perrito Ideafix) viajar por Inglaterra (Bretaña), Alemania (Germania), España (Hipania), Suiza, América o, más recientemente, por Italia. E igualmente, relacionarse (a veces de forma anacrónica) con personajes históricos de la talla de Cleopatra, Vercingétorix, Atila, Espartaco, Escipión, Pompeyo, Bruto o Julio Cesar. Eso sin contar con la multitud de cameos que fueron apareciendo a lo largo de sus volúmenes. Donde pueden encontrarse desde los Beatles (caricaturizados cómo un grupo de Buitres) a Don Quijote y a Sancho (diciendo «Ole» por tierras hispanas), pasando por Benito Mussolini en «El combate de los jefes», Laurel & Hard («El gordo y el flaco«) en «Las doce pruebas de Astérix Jacques» (y en cierto modo, los mismos Asterix y Obelix), Sean Connery en «La odisea de Asterix», René Chirac en «Obelix y compañía» o Mónica Bellucci en «Asterix en Italia» (donde también aparecen Plácido Domingo, Bud Spencer o Berlusconi o Sophia Loren).

Siendo quizá una de las parodias más sonadas y proféticas la de Alain Prost (1956 – ), el legendario piloto francés tetracampeón del mundo de Fórmula 1, que aparecería también en el este último periplo por Italia. Título donde iba a ser conocido como el auriga «Coronavirus», personaje que, por causas patentes estas últimas semanas, iba a saltar a la palestra de la rumorología. Por su llamativo nombre, idéntico al del microorganismo de la epidemia que se está descontrolando precisamente en el país de la cuya capital es la Ciudad Eterna. Algo por completo casual, que no tienen nada que ver con las profecías (reales o no) que tanto se ven en los Simpsons, y que no está de más señalar a la hora de despedirnos de este magnifico pintor de historias.

Una perdida irreparable para el mundo del cómic la de Uderzo, quien, desde que nos dejara su camarada Goscinny (a la postre guionista de la serie), había continuado con la encomiable labor de mantener vivas dos figuras ya esenciales y paradigmáticas del inconsciente colectivo de la humanidad. Como son los incomparables Asterix y Obelix: sin detrimento de los no menos gloriosos Panoramix, Asurancetúrix, Abraracúrcix, Karabella, Edadepiédrix o Ordenalfabétix.

Descanse eternamente esta luminaria de la ilustración, porque sus tebeos y sus personajes ya lo son.