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El 25 de julio se celebra el Día Fuera del Tiempo, que da paso a la celebración del advenimiento del Año Nuevo Maya.
La cultura maya medía el tiempo de acuerdo a las vueltas de la Tierra alrededor del Sol. La cuenta daba 365 días con 13 lunas (trece meses, de trece giros de la luna alrededor de la Tierra) de 28 días, más un día adicional denominado día verde.


Esta manera de percibir el tiempo difiere del calendario gregoriano –instaurado por el papa Gregorio XIII en 1582–, que se utiliza globalmente, dado que éste se subdivide en 12 meses, con distinta cantidad de días, y un día adicional cada 4 años, que es el 29 de febrero.
El Día Verde ocurre entre el último día de la decimotercera luna y el primer día de la primera luna, y coincide con el 25 de julio del calendario solar actual. El siguiente día, es el principio del Año Nuevo Maya.
Cada año inicia el día 26 de julio y finaliza el 24 de julio del año siguiente. El día que queda fuera del tiempo es el día 25 de julio denominado Día Verde.


Los mayas lo consideraban un día especial para preparar al alma, crear un espacio para el juego, el arte, la magia y la creatividad. Desde el año 1992 muchos seguidores del calendario se reúnen en diferentes lugares del planeta para celebrar este día con un festival de paz promoviendo la cultura, celebrando conectados con la Tierra, danzando, cantando y jugando el arte del encantamiento del sueño.
Calendario Gregoriano

En realidad, y aparcando explicaciones místicas, el Día Fuera del Tiempo tiene una función similar a la de los años bisiestos en el calendario occidental. El problema al que se tiene que enfrentar cualquier calendario es que el año no tiene ni 365 días, ni 364 (13 lunas de 28 días) sino una cifra mucho menos redonda: exactamente 365,242189 días.

El calendario juliano, por Julio César, que estuvo vigente hasta el desarrollo del calendario gregoriano, consideraba que el año tenía 365,25 días, de modo que contemplaba los años bisiestos. El problema es que esa pequeña fracción de minutos que faltaba cada año iba acumulándose, lo que a lo largo de los siglos llegó a provocar un desfase de 10 día. En 1582, el equionccio se fechó el 11 de marzo, en lugar del 21 de marzo que le correspondía desde el año 325, año del Concilio de Nicea.

Con información de Espacio de Luz y Wikipedia.