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Parece ligera y fina, pero la piel humana puede curtirse como la de cualquier otro animal.  Al hacerlo, incrementa su grosor, convirtiéndose en un cuero de grano fino parecido al de un becerro. Gracias a estas propiedades nació la bibliopegia antropodérmica, una técnica en las que se usa el pellejo humano como material de encuadernación de libros. Por desagradable y perturbador que pueda sonar, se empleó con cierta popularidad entre los siglos XIII y XVII y hoy en día se conservan algunos ejemplares en museos o colecciones privadas. Suelen ser volúmenes sobre de anatomía, testamentos y confesiones de delincuentes que serían muy del gusto de Hannibal Lecter.

Algunos se encuadernaron con el escatológico material por razones sentimentales, como recordar a un ser querido. Otros, por pura venganza. Si sois fuertes de corazón y vuestros nervios están templados, os invitamos a hacer un pequeño recorrido por el asqueroso fabuloso mundo de estos misteriosos libros.

‘El Caso de John Horwood’

Año:1821

John Horwood tenía 18 años y estaba obsesionado con una chica llamada Eliza Balsum. Un día, cuando ella recogía agua de pozo, su funesto admirador la atacó de forma salvaje golpeándole la cabeza con una piedra. Los gritos de ella alertaron a algunas personas que la llevaron al hospital. Ella murió de sus heridas allí mismo, pero antes pudo identificar a su agresor. Horwood fue colgado en la prisión de Bristol por este crimen. Precisamente en la oficina de registros de esta ciudad británica conservan un ejemplar de la colección de documentos sobre el caso que está encuadernada con la piel del asesino.

El ideólogo de este escarmiento fue el cirujano Richard Smith, que diseccionó el cuerpo de Horwood en una lección pública en el Hospital Real de Bristol. Según la BBC, aunque no se aprecia bien por el paso de los años, la portada del libro está embozada con una calavera y huesos cruzados. Sobre ella figura la leyenda, «Cutis Vera Johannis Horwood«, que significa «la piel verdadera de John Horwood». Venganza en estado puro.

‘Narración de la Vida de James Allen, alias Jonas Pierce, alias James H. York, alias Burley Grove, el Autoestopista, siendo su Confesión en el Lecho de Muerte al Alguacil de la Prisión del Estado de Massachusetts.’

Año: 1837

James Allen era mulato jamaicano que se ganaba la vida como asaltador de caminos en EEUU. Habiendo sido encarcelado y estando cerca de la muerte, pidió a las autoridades de la prisión en la que se encontraba el poder realizar una última confesión. Quería además que esta fuese publicada y que una copia de la misma fuese empastada en su propia piel y entregada a a John A. Fenno, la última persona que se le resistió durante un atraco. Según Rialto, el encargado de realizar el encuadernado fue el especialista Peter Low, que aseguró haber sufrido numerosas pesadillas durante el proceso.

El macabro ejemplar permaneció cogiendo polvo en alguna estantería de la familia de Fenno hasta que alguno de sus miembros decidió deshacerse de ella donándola al Ateneo de Boston.

En la portada del libro se puede apreciar la inscripción «Hic liber Waltonis Cute Compactus est«, que según  Wikipedia significa «Este libro está encuadernado con la piel de Walton«. Walton era uno mas de los numerosos alias de James Allen.

‘Trabajos Poéticos’, de John Milton

Año: 1852

Según el Daily Mail, la cubierta de este librito de aspecto inocente está confeccionada con la piel de George Cudmore, ajusticiado en Exeter (Devon, Inglaterra) en 1830 por el asesinato de su esposa, a la que había envenenado con arsénico. El cuerpo de Cudmore fue entregado a un hospital, donde fue diseccionado. Una parte de su piel acabó en las manos de un tal W. Clifford, librero de Exeter que, años después, en un día de aburrimiento, la empleó para forrar las obras poéticas del autor de El Paraiso Perdido.

‘La danza de la muerte’

Año: 1856

Realizada por el reputado encuadernador galo Raparlier, a pesar de la foto en negro hay que destacar que el impresionante libro del alemán Hans Holbein está empastado con piel humana y profusamente decorado con vivos colores como rojo, verde o amarillo. Se desconoce al donante, voluntario o no.

‘De Humani Corporis Fabrica’

Año: 1860

Se desconoce el donante del tejido humano que sirvió para encuadernar la obra magna sobre anatomía de Andreas Vesalius (1514–1564). Tampoco sabemos como llegó a las manos de un alumno de la Universidad norteamericana de Brown (Rhode Island), que regaló el libro a la  Biblioteca John Hay de la misma entidad educativa. Lo que sí se ha demostrado, tras realizar algunos análisis de ADN, es que es genuina piel humana, o, según informa la web de la Brown University Library, de algún primate muy cercano.

‘Especulaciones sobre el Modo y Apariencia de la Impregnación en el Ser Humano Femenino’

Año: 1869

En el Museo Mutter de Filadelfia se conservan nada menos que tres libros encuadernados con la piel de los muslos de la misma mujer: Mary Lynch, muerta de triquinosis en un hospital donde trabajaba un médico con enfermizas aficiones.  El matasanos usó piel de la desdichada Lynch (según el blog Fugitive Leaves, tras curtirla con jugo de lima) y confeccionó cubiertas para Le Nouvelles Decouvertes sur Toutes les Parties Principales de L’Homme et de la Femme, y Recueil des Secrets de Louyse Bourgeois.

‘El Destino del Alma’

Año: 1880

Des Destinées de l’ame, escrito por la francesa Arsene Houssaye en 1880, se encuentra en la biblioteca Houghton de Harvard desde 1930. En su interior se encuentra una nota del doctor Ludovic Bouland que explica que el volumen fue encuadernado “con la piel de un cuerpo no reclamado de una mujer paciente mental que falleció de derrame cerebral”. ¿Y cómo se le ocurrió esta enfermiza idea? Bouland lo explica en el mismo documento: “Un libro sobre el alma humana merecía tener una cubierta humana”.

En el ejemplar, según explica Planeta de Libros , si se observa cuidadosamente “se distinguen fácilmente los poros de la piel”. Su origen humano fue confirmado recientemente por investigaciones científicas.

¿Puedo hacerlo en casa?

En 1930, Holbrook Jackson explicó en su libro Anatomy of Bibliomania que para poder emplear piel humana en la encuadernación de libros, esta debe sumergirse durante varios días en una solución fuerte de alumbre, vitriolo romano y sal común. Luego se debe secar a la sombra. Según el libro, el resultado final es una cobertura curtida de un delicado tono castaño dorado, de textura firme y suave al tacto. La parte más apreciada del cuerpo humano, como has podido comprobar si has llegado leyendo hasta aquí, es la zona de la espalda.

Si quisieses saber más. te recomendaríamos la lectura de 101 cosas que puedes fabricar con piel humana, del doctor Ronald Skinemwell, pero es un fake.

Con información de BBCRialtoDaily MailUniversidad de BrownFugitive Leaves, la Wikipedia,  Planeta de Libros

Jaime Noguera tiene la piel muy sensible y es autor de ‘España: Guerra Zombi‘.