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Todas las culturas, a su modo y forma, han rendido culto a la muerte. Es un hecho antropológico sin paliativos, que no pocos filósofos, psicólogos e historiadores han tratado: llegando algunos, incluso, a considerar la conciencia del deceso cómo el gran signo de la conciencia humana. «Pienso en la muerte, luego existo», que diría más de un existencialista. Sí, no nos llevemos las manos a la cabeza, la perdida de la vida es un tema que a todos nos produce un interés irrenunciable, a medio camino del morbo y el miedo. Por no hablar de todas las manifestaciones culturales y folclóricas que denotan una misma fascinación en el inconsciente colectivo. Cómo las danzas macabras medievales, los rituales a la Santa Muerte Mexicana, los tópicos literarios como el Memento Mori, la música de Requiem, el recuerdo de las últimas palabras, los epitafios, los funerales, los cementerios, los lutos y hasta las plañideras.

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Por eso no es extraño advertir que, en el inmenso espectro de la granja humana, sigan perpetuándose tradiciones de despida al familiar o amigo difunto de todo tipo, y que los más peculiares se hagan virales si consiguen tocar esa conciencia última de mortalidad de la parroquia mediática. Como es el caso de la fulgurante popularidad de los africanos que portan un baúl haciendo coreografías imposibles. En meme o en vídeo, a los bailarines vestidos cómo auténticos dandy´s, todos los hemos visto en algún lado. Se han convertido, sin que sepamos a ciencia cierta de qué va el asunto, en un tropo viral de Internet. Con un conocimiento casi instintivo de su significado, pero unidos a cualquier chorrada, nos ha conseguido sacar más de una sonrisa.

Pocos saben cual es la historia que se esconde detrás de está broma, a caballo de lo burlón y lo siniestro. No pretendemos aquí conseguir dar una explicación sociológica al evento virtual, ni hacer un análisis psicológico del resorte mental humano para que algo así pueda producir la risa multitudinaria y el contagio furibundo por todas las redes, pero sí podemos explicar aquí su procedencia y su crónica.

Se trata de una tradición africana, concretamente ghanesa, que al parecer hace algunas décadas estaba más extendida, pero que hoy día se focaliza en este país del cuerno continental. Estos tipos que aquí nos producen risa, allí son conocidos como «los portadores de féretros», y son personajes clave en los ritos funerarios de su sociedad. Y lejos de tener un componente guasón, tratan de resaltar y destacar los logros de aquella persona que murió. Cómo se dice en un documental de la BBC sobre el país, «Los portadores tratan de levantar los ánimos en los funerales de Ghana con estos bailes extravagantes. Las familias pagan cada vez más dinero por sus servicios para despedir así a sus seres amados».

De ahí, quizá, que se hayan hecho famosos, porque nos permiten tomar con cierta hilaridad y vitalismo las noticias, vídeos y accidentes que de otra forma nos resultarían molestos, hirientes o macabros. Nos ayudan a digerir esos contenidos, y encima nos sacan una sonrisa. Algo que, de seguro, a muchos recordará precisamente a Freud en su explicación sobre el «Chiste» y el humorismo, cómo recurso que nos ayuda a sacar contenidos reprimidos jugando con símbolos, los sentidos y el lenguaje. Pero volvamos a su historia.

¿Cómo pasó un ritual de un pequeño país a ser tendencia en medio mundo? Todo comenzó en el canal de Youtube de Travelin Sisters, un dúo de hermanas que comparten vídeos de sus viajes. En uno de ellos, grabado en uno de sus viajes periódicos a Ghana, una de las sisters, pudo asistir a uno de estos festejos y lo subió a la nube. Mostrando, según sus palabras, una costumbre fundamental en los velatorios patrios. Según contaba en su canal,

“Viajé a Ghana para asistir al funeral por mi suegra y fui testigo de una actuación increíble. Los bailarines profesionales honraron con orgullo la ‘vuelta a casa’ con un movimiento corporal impresionante, un elegante juego de pies y una fuerza increíble que enorgullecería a cualquier familia ghanesa”.

Orgullosos e importantes para las familias, amén de onerosos. Pues las familias pueden llegar a pagar hasta unos 2.000 euros por ceremonia, incluidos de cuatro a ocho danzantes. Desembolso que es una auténtica locura para un país del denominado Tercer Mundo.

«Muchos ghaneses utilizan sus ahorros y piden préstamos para enterrar a sus familiares. Los ritos funerarios en Ghana son increíblemente importantes. El fallecido puede pasar una media de dos meses en el depósito (refrigerado) hasta que la familia decide la fecha y la localización del funeral», continuaba la youtuber».

Estas despedidas fúnebres que pueden durar de 3 a 7 días, las cuales, antaño solían valer al bolsillo de los dolientes un promedio 13 mil Cedis (divisa oficial de Ghana), o 300 euros, debido a la fuerte demanda que se ha producido, los precios se han disparado. Si bien, no hay visos de que ningún buen hijo o hija niegue esto a sus difuntos. «Quiero darle a un viaje de baile hacia el creador», sentenciaba Elizabeth Annan, una de las clientas que se mostraba en el documental, quien contrató los servicios de esto animadores profesionales para su madre.

Imagen de LaMega. Anderson Rodríguez
Fuente: Sistema Integrado Digital

Algo parecido la última fiesta que celebró Espartaco Santoni, preparada para su partida, pero más emotiva y religiosa. Pues en las narraciones, tanto de la BBC, como de Travel sisters, se asegura que es un evento muy serio para sus habitantes, que se hace al ritmo de soul, reggae y goapel.

Entonces, ¿de dónde han salido esas escenas maquineras y cuasi-ridículas?. Eso se lo debemos, sin lugar a dudas al productor ruso Tony Igy, quien, como por arte de magia, lo ha convertido en un bombazo: este le puso de fondo la canción Astronomy de Vicentone, y un ritmo electrónico que se ajustaba perfectamente a los pasos de los bailarines y, voila!, ya teníamos un nuevo Trending Topic. Tanto así, que la difusión de memes ha crecido de forma exponencial, con una sencilla estructura de imágenes o grabaciones, que ha vuelto a dar cuerda a la creatividad de los ingeniosos cibernautas. Dónde se ha hecho especial hueco la plataforma TikTok.

Las bromas con este clip se han hecho conocidas por todo el planeta, y dieron primero lugar a los memes de tipo karma instantáneo, de idioteces y accidentes, de idiotas accidentados (como selección natural o Darwin estaría orgulloso) y, más recientemente, se han aprovechado para dar humor a la difícil situación de la pandemia y el encierro. Y muy al caso, pues casi sorprende su aparición en plena época de plaga. Cómo si rememorara la peste de color oscuro (no queremos caer en lo políticamente incorrecto) de otras épocas, pero en forma divertida y despreocupada. ¡Ya teníamos hit para el confinamiento!.

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♬ original sound – khvichagogava

Una forma más o menos sana de enfrentarnos a los terrores del trance final. Que demuestran cómo el ser humano no cambia tanto, ya que siempre ha necesitado de símbolos y expresiones veladas o tragicómicas para poder mirar de frente sus peores temores y superarlos. Algo que, con palabras más filosóficas, Montaigne definía así en sus «Essais«

«El saber morir nos libera de toda atadura y coacción. No existe mal alguno en la vida para aquel que ha comprendido que no es un mal la pérdida de la vida… «