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Jesús G. Maestro es profesor de literatura, crítico y también es ‘youtuber’ o, mejor dicho y para esquivar las connotaciones peyorativas del término, digamos que graba y publica algunas de sus interesantes disquisiciones a través de YouTube, contando algunas de ellas con decenas de miles de visionados.

Este vídeo recoge una conferencia que ofreció hace un par de años en una biblioteca pública sobre el origen de la literatura y que desvela el «irresistible atractivo» que, según Maestro, la literatura y la filosofía ejercen sobre los psicópatas.

Este es un extracto de algunos de los mejores momentos de la charla, aunque desde SOFÍA recomendamos escucharla entera, así como el resto de los vídeos del canal del inefable Jesús G. Maestro.

«La inteligencia, como la literatura, seducen involuntariamente a los psicópatas. La literatura, la filosofía y la inteligencia ejercen un irresistible atractivo a personas que adolecen de ciertas patologías, lo cual no quiere decir que aquellas personas que no tienen patologías puedan sentirse también atraídas por la literatura y la filosofía.

De igual forma que la fama atrae a los bobalicones, la literatura atrae a los psicópatas, y cuando uno habla de literatura debe ser consciente de esto (…)

Una de las características de la literatura es que no enseña nada a nadie. Cualquier persona que crea que leyendo a Cervantes, a Shakespeare, a Rosalía, a Pessoa o a Victor Hugo va a aprender algo, se equivoca. La literatura no proporciona conocimientos sino que los exige previamente. De hecho, necesitas aprender un idioma antes de leer una obra literaria. Cuanto más compleja es una obra literaria, mayor es el número de conocimientos que exige esa misma obra al lector (…) Para leer el Quijote sirve, más o menos, saber leer.

Escribí mi libro ‘Crítica de la razón literaria’ porque no encontré a nadie que se planteara el origen de la literatura. En ningún momento, nadie se planteaba de su origen, sí de la escritura pero no de la literatura. En 2012, en el libro ‘Geneología de la literatura’, en resumidas cuentas, se explicaba en relación al origen de la religión.

Hace 30 o 40 siglos en la geografía helénica no estaban tan claras las diferencias entre literatura, filosofía y religión. Mi tesis es que la literatura nace de la barbarie, de las sociedades incívidas; es más, la literatura nace de la guerra. El origen de la literatura es anterior a los estados, lo que se produce entonces es una expropiación de las literaturas, la literatura nace en sociedades tribales, nace de la violencia, de la guerra, que es la experiencia más terrible por la que puede pasar un ser humano.

La literatura no nace en cualquier sociedad, necesita una genealogía, nace donde hay sociedades que tienen una serie de conocimientos, que se organizan en torno a la magia, al mito, a la religión y a la técnica. La literatura nace, y no por casualidad, en Grecia y es allí porque es un territorio que no ha sido intervenido por Yaveh, porque donde ha intervenido Yaveh no hay literatura, sino escritura sagrada, hay Biblia. La Biblia no se escribió como literatura, eso sería un anatema. Para ellos, la Biblia es palabra sagrada, no ficción, y uno de los elementos esenciales de la literatura es que es ficción y no es palabra de Dios. Es decir, la primera prueba del ateísmo es el nacimiento de la literatura. La literatura nace también de la magia, que es la atribución de cualidades sobrenaturales a realidades que no tienen ningún valor mágico: hemos pasado de la varita del árbol a la varita mágica.

¿Qué ocurre cuando el mito entra en contacto con la ciencia, el racionalismo y la filosofía? Ocurre que se puede desmitificar, cuando dejamos de creer en los fundamentos; la magia se puede explicar como un truco; la religión se puede explicar desde una filosofía, porque el principal adversario de la religión no es el ateísmo, sino la filosofía. El problema es que la mayoría de los profesores de filosofía en el siglo XX eran teólogos, los enemigos de la filosofía.

Finalmente, la técnica puede sufrir importantes transformaciones mediante los avances científicos, de ahí nace la tecnología. Cuando esto sucede, el tipo de literatura es otra (…)

El hecho de que la ciencia, la técnica y la filosofía hayan tomado posiciones no quiere decir que tengan garantizadas esas posiciones; las pueden perder en cualquier momento. Cuando la magia impacta con el racionalismo, todavía se apaña para sobrevivir, ¿cómo? A través de las seudociencias. Si van a cualquier librería, verán que la sección de autoayuda ocupa la mayor parte de la superficie.

La teología es el arca de Noé que permite salvaguardar el irracionalismo del mundo antiguo.

El Quijote sólo podía escribirse en un imperio, se necesita desmitificación, racionalismo, se necesita una filosofía, y la tiene gracias a la filosofía escolástica de la Escuela de Salamanca, la más importante del mundo en aquel momento (…) Sin embargo, la mayoría de las obras literarias actuales están influidas por seudociencias, tecnologías e ideologías.

Otorgamos fe al sobrenaturalismo, al realismo mágico, sabemos que no es cierto, pero qué bonito es que nos engañen. La religión se convierte en un animismo, es algo que nos entretiene. Hoy día podemos reconstruir todo lo que queramos. 

(…) Cuanto menos se hable, mejor. Cuanto más hables de lo que sabes, menos vale lo que dices.»

Mucho más en el canal de Youtube de Jesús G. Maestro.