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Recientemente el polémico filósofo y lingüista Noam Chomsky colgaba esta enigmática pregunta en Twitter, «What is the Coronavirus?», para acto seguido poner un vídeo enlazado a un reportaje de la periodista Sarah Boseley de The Guardian donde la conocida investigadora británica planteaba una serie de preguntas comprometidas sobre el aún desconocido virus.

Efectivamente, cómo expresa el interrogante del filósofo y el postcast de la periodista, poco se sabe del actual protagonista mediático de todos los informativos mundiales. Al parecer, el denominado genéricamente cómo «el coronavirus» es en realidad el virus 2019-nCoV (del inglés 2019-novel coronavirus) o Coronavirus-2 del Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS-CoV-2) causante de la enfermedad COVID-19. Un patógeno merced al cual, el Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario ‎Internacional (2005) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado como pandemia (brote de SARS-CoV-2), pero del que que la comunidad científica sabe que se ha extendido por casi todo el globo (de los casos asiáticos ha llegado ya a EEUU, Europa y Latinoamérica), que fue detectado por primera vez en diciembre de 2019 en Wuhan, China, (tras provocar la epidemia de neumonía por coronavirus de 2019-2020), y poco más. Ni se sabe a ciencia cierta su procedencia ni su detonante inicial, ni se han establecido claramente sus formas de contagio, ni se ha teorizado su potencial alcance ni hay actualmente ningún tratamiento específico aprobado de forma oficial. O al menos según los datos facilitados a la población y los medios.

No hay duda del papel censor que están teniendo las autoridades chinas al respecto, y aunque parece que la impericia de los gobiernos e instituciones médicas occidentales es debida más a la sorpresiva aparición del brote que a intento alguno de manipulación masiva, quién sabe. Y justo ahí es por donde parecen ir las palabras del insigne pensador de 92 años. Como tantas otras veces, Chomsky pretende advertirnos (desde una posición muy crítica políticamente, cercana al anarquismo) del uso de la desinformación sobre la población: cómo nos manipulan, tanto para bien como para mal. Ya sea para utilizar la pandemia mundial como cortina de humo (cómo la fallida crisis por la gripe aviar), como para guardarse cualquier dato alarmante que se pudiera tener sobre una amenaza realmente importante (como parece estar ocurriendo con las informaciones chinas esta vez).

Sea como fuere, resulta cuanto menos curiosa la forma que el coronavirus ha llegado a ocupar por completo periódicos, editoriales, telenoticias y, en general, toda la palestra informativa. Hasta tal punto que, si no ha cundido la alarma social, sí al menos hay cierto desconcierto entre la gente de a pie (unos convencidos de su exageración, otros preocupados y otros aburridos del tema).

Y en este sentido, el bueno de Noam, que había estado muy centrado en su campaña personal contra Donald Trump, pero que no se pierde una oportunidad de comentar la actualidad, ha plasmado las dudas de todos. Cómo reza su red social,

«The general population dosen’t know whats happening and it doesn’t even know that it doesn’t know» («La población general no sabe lo que está pasando,y ni siquiera sabe que no lo sabe»).

Dudas que no han tardado mucho en crear bulos (como que el coronavirus se combate con ajo, plata o cocaína), fake news (como ese escritor que predijo que los que lo contraen cambian su color de sangre), conspiranoias (como que procede de un escape en un laboratorio bélico, o que es parte de una guerra comercial encubierta) o memes al respecto (entre los que se ha hecho hasta un perfil propio y una gira mundial), para mayor gloria del absurdo humano. Dudas e incógnitas, como decíamos, que todos nos estamos haciendo y que se resumen a la perfección en sencillo y lacónico (que nos recuerda al bíblico, «Quid is veritas?» ): «¿Qué es el coronavirus?».