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Heidegger, Ortega y tantos otros se preguntaban, «¿Qué es filosofía?», e interesantes fueron sus respuestas. No obstante, y para empezar desde lo más sencillo, preguntémonos aquí que significa esta palabra y cuales fueron los avatares de este concepto que bien podría haberse sustituido por sabiduría, sofía, conocimiento, racionalización, ciencia o meta-ciencia, metafísica, reflexión, doctrina, explicación, resignación, serenidad, fortaleza, temple, etcétera, etcétera etcétera…

Etimológicamente, el término filosofía viene del griego fileo= amor y sofía = sabiduría, esto es, «Amor a la sabiduría». Es decir, φιλοσοφία, ‘philosophĭa’ o Filosofía. Desde muy antiguo, los griegos que estudiaban las cosas de la naturaleza y la divinidad se habían llamado a sí mismos «sofos» o sabios como cuenta Diógenes Laercio, por ejemplo. Los cuales, descartados o des-catalogados como tales los sabios egipcios, babilonios y persas, vendrían a ser para este Diógenes (en demasía exquisito) solamente los Siete Sabios de Grecia y tres más. Por consiguiente, y por cierta humildad y por cierto respeto, los estudiosos y pensadores de las cosas, en lo subsiguiente, vinieron a llamarse simple y llanamente φιλο-σοφóς, que traducido viene a ser un «amante», un «aspirante», un «buscador» de la sabiduría. Una sabiduría casi asumida como inalcanzable.

De este modo y según la historia, el primero que usó este término para sí fue Pitágoras (ca. 580 a. C. – ca. 495 a. C.), quien habiendo sido preguntado una acerca de su oficio, respondió con gran sencillez que él no era sabio (sofos) sino amante de la sabiduría (filósofo). Según Pitágoras, la vida era comparable a los Juegos Olímpicos, porque en ellos encontramos tres clases de personas: las que buscan honor y gloria, las que buscan riquezas, y las que simplemente buscan contemplar el espectáculo, los filósofos. Historia semejante también atribuida en ocasiones a Tales y a Protágoras.

Posteriormente sería Heráclito de Éfeso (535 a.C. – 475 a.C.) el primero que dejará testimonio escrito este concepto de «filósofo» y además ya como algo generalizable y de lo que ocuparse, cuando dijo aquello de que «conviene que los hombres filósofos sean sacerdotes de muchas cosas». Tiempo después, sería Heródoto (484 y el 425 a. C.) el famoso historiador el primero que usó el verbo «filosofar» (I, 30) donde cuenta que Creso, al dirigirse a Solón, le dice que ha tenido noticias de él por su amor al saber y por sus viajes a muchas tierras con el fin de ver cosas. Y ya, años más tarde, Platón agregaría más significado al término cuando contrapuso los filósofos con los sofistas: los filósofos eran quienes buscaban la verdad, mientras que los sofistas eran quienes arrogantemente afirmaban poseerla, ocultando su ignorancia detrás de juegos retóricos o adulación, convenciendo a otros de cosas infundadas o falsas, y cobrando además por enseñar a hacer lo mismo.

Por su parte, Aristóteles adoptó esta distinción de su maestro, extendiéndola junto con su obra a toda la tradición posterior. Y siendo rigurosos, el texto más antiguo que se conserva con la palabra «filosofía» se titula ‘Tratado de medicina antigua’, y fue escrito hacia el año 440 a. C.. Donde se dice que la medicina «moderna» debe orientarse hacia la filosofía, porque sólo la filosofía puede responder a la pregunta «¿qué es el hombre?».

De este modo, aunque estos episodios no dejan de ser unas anécdotas que continuarán en una sección «sencilla» y amena, explican bien porque la palabra filosofía (como amor a la sabiduría) ha sido universalmente aceptada por su adecuación al más hondo sentido del saber filosófico que está tan lejos de la total ignorancia como de la total sabiduría pero que, como veremos más adelante, se ocupa de los más altos saberes a los que puede llegar el hombre. Esto es, filosofía es amor a la sabiduría y quienes procuran tener el saber filosófico son filósofos.

«El pensar filosófico es por supuesto el pensar auténtico y, en realidad, precisamente porque en él se piensa lo por pensar según su esencia, en tanto recurre por sí al pensar. El antiguo nombre «filosofía» procede del ámbito del inicio del pensar occidental. Pensado del modo griego, significa (filía ton sofón): la amistad de lo por pensar». M. Heidegger ‘Heráclito’ – Versión española De Editorial ElhilodeAriadna, pág. 23 – 2011.