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El sol se puso a la 1:30 de la tarde del miércoles y no volverá a salir hasta dentro de 66 días en Utqiaġvik, Alaska, la ciudad más septentrional de los Estados Unidos, hogar de 4.000 personas, mayoritariamente del pueblo Iñupiat.

Para entonces será el 2021, Joe Biden será presidente de EE.UU. (casi seguro) y puede que ya esté disponible una vacuna para el Covid.

Para este pueblo de Alaska, la noche polar es un fenómeno normal que ocurre todos los años. El Servicio Meteorológico Nacional de EE.UU. dijo el miércoles que el sol no volverá a salir hasta el 22 de enero en Utqiaġvik, antiguamente conocida como Barrow.

La oscura noche del alma, de Santa Teresa, versión ‘Doctor en Alaska’.

Algunos habitantes de Alaska se preparan tomando suplementos de vitamina D o confiando en una «luz feliz», una lámpara que imita la luz del día. La noche polar ocurre cada invierno debido a la inclinación del eje de la Tierra y, durante ese período, el Sol no es visible sobre el horizonte, un fenómeno que sólo ocurre dentro del Círculo Polar.

Sin embargo, la oscuridad no llega a ser total: «Hay unas pocas horas cada día con suficiente luz para ver, si bien la gente que vive aquí ha visto técnicamente su última puesta de sol hasta el 2021», explica una meteoróloga.

Eso sí, a mediados de mayo, Utqiaġvik se desquita durante dos largos meses de la oscura noche invernal y disfruta de un larguísimo día que dura… otros dos meses.

Visto en USA Today, vía Sociedad de Filosofía Aplicada (SFA).