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«La Terapia Menstrual me trajo aceptación completa de mi ser como mujer, me permitió aprender acerca de mi ciclo y el valor que hay en él. Gracias a este proceso aprendí a amar y valorar mi sangre menstrual, entendiendo que es vida, salud, comunicación con mi cuerpo, sanación, nutrición, entre muchas cosas más», explica una tal Marigo Yoga en una página de Facebook llamada Terapia Menstrual Costa Rica.

En las fotos que ilustran el texto aparece la susodicha con su pareja, Paulo, ambos con la cara impregnada en sangre como si acabaran de salir apalizados de una pelea del MMA: «Él es muy abierto y le encanta involucrarse en mis procesos, probar conmigo y acompañarme en el camino del autoconocimiento y bueno, cuando aprendí que la sangre menstrual era pura nutrición, que sirve para sanar y hasta embellecer decidí hacerme una mascarilla y ver qué tal y apenas él me vio quiso ser parte y ¡¡se apuntó también a la experiencia!!», explica la empoderada -y ensangrentada- fémina.

El resultado del experimento está a mitad de camino entre la cosmética alternativa y el crecimiento personal, versión Nueva Era: «Nos quedó el cutis suave y hermoso y fue una experiencia de conexión profunda entre ambos, el poder compartir mi sangre con el ser que más amo es para mi un regalo de sentirme completamente aceptada y apoyada en la completud de todo lo que soy y el ser Mujer». Acabáramos.

Los cientos de comentarios del post se dividen en dos grandes escuelas de pensamiento: quienes alaban este ejercicio de empoderamiento femenino y jalean a pagafantas de Paulo por superar los “clichés del patriarcado” respecto a la sangre menstrual y quienes reconocen abiertamente que aquello es una asquerosidad y una cochinada.

Más allá de las opiniones (que cada cual haga con su regla lo que le salga del coño, nunca mejor dicho), hemos recabado la opinión de la ginecóloga Isabel Salas, que alerta desde YouTube sobre esta práctica de las mascarillas de sangre menstrual: «Es cierto que la sangre tienes células madre y en ese sentido puede ser buena para el cutis, pero al haber atravesado el canal vaginal también puede tener todo tipo de bacterias, virus e infecciones que pueden producir eccemas y verrugas». Salas desrecomienda totalmente esta práctica y aconseja vaciar la copa menstrual en el geranio, como hemos hecho toda la vida.

Visto en Facebook. Con información de YouTube.