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La madre del alborotador que irrumpió en el Capitolio de Estados Unidos sin camisa y ataviado con una cabeza de bisonte afirma que su hijo no ha comido nada desde que fue arrestado porque en su centro de detención no le ha proporcionado una dieta «orgánica».

Jake Angeli, de 33 años, y cuyo nombre real es Jacob Anthony Chansley, aunque es más conocido en las redes sociales como Q-Shaman o el ‘Lobo de Yellowstone’ (el apodo en su canal de YouTube), se entregó a agentes del FBI en Arizona el sábado en relación con su papel en el levantamiento del Capitolio del miércoles pasado. 

Chansley estaba entre la multitud de partidarios del presidente Donald Trump que irrumpieron en el edificio gubernamental cuando los legisladores se reunieron para certificar la victoria del presidente electo Joe Biden. El ataque dejó cinco muertos, incluido un oficial de policía del Capitolio.

Mientras la violencia transcurría a su alrededor durante el motín, este actor conspiranoico del movimiento ultraderechista QAnon, y que se compara con «Jesús, Gandhi o Martin Luther King», fue fotografiado posando en el estrado de la cámara del Senado de los Estados Unidos, flexionando el bíceps y blandiendo su lanza adornada con la bandera estadounidense.

El abogado de oficio del detenido le dijo al tribunal que su cliente se niega a comer mientras está bajo custodia por motivos religiosos o de salud. La madre de Q-Shaman, Martha Chansley, explicó más tarde fuera del tribunal que su hijo insiste en comer solo alimentos orgánicos. «Se pone muy enfermo si no come alimentos orgánicos», dijo, según el New York Post.

Durante una comparecencia virtual en el tribunal, la jueza conminó al abogado público a que resolviera el problema con un somero “el Señor Chansley necesita comer”, mientras ordenaba que permaneciera recluido a la espera de los cargos hasta al menos el 15 de enero. 

Martha Chansley defendió la participación de su hijo en el violento ataque al Capitolio en una entrevista con la cadena ABC-15: «Se necesita mucho coraje para ser un patriota, está bien defender lo que crees», dijo. «No todo el mundo quiere ser la persona que está al frente».

Jacob Chansley supuestamente le dijo al FBI que se vio obligado a viajar 2.300 millas a Washington para responder a la llamada del presidente Trump, quien falsamente les dijo a sus seguidores que los resultados de las elecciones presidenciales eran fraudulentos.

Cuando regresó a Arizona, Chansley afirmó que no había hecho nada malo. «Solo entré por una puerta abierta, amigo», dijo. Pero si es declarado culpable de un presunto delito de sedición, según el alguacil de los Estados Unidos en Phoenix podría ser encarcelado durante «años y años», incluso ser condenado a cadena perpetua. 

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Vía: New York Post