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Miles de feligreses se reunieron el domingo en el funeral de Amfilohije Radovic, el máximo clérigo de la poderosa Iglesia Ortodoxa Serbia en Montenegro, quien murió de Covid-19. La mayoría de los asistentes no usaban mascarillas protectoras ni mantenían la distancia social, y muchos besaban el cuerpo del difunto en su ataúd abierto.

El portal montenegrino Vijesti indicó que aunque los popes repartían mascarillas a la entrada en el templo, desinfectaban las manos a quienes entraban y les pedían mantener la distancia entre sí y del féretro, muchos se quitaban la mascarilla y se acercaban al cuerpo del difunto para besarlo.

Radovic, de 82 años, un ferviente nacionalista serbio que también ejercía una gran influencia política, fue diagnosticado con coronavirus el pasado 6 de octubre y había estado hospitalizado en la capital montenegrina Podgorica desde entonces.

Desde diciembre pasado hasta agosto de este año, Amfilohije jugó un papel fundamental en las protestas por una ley de religión impugnada en el pequeño país del Adriático, que es miembro de la OTAN y candidato a ingresar en la Unión Europea.

Montenegro, de unos 620.000 habitantes, es uno de los países más afectados por el covid-19 en la región balcánica. Hasta ahora ha reportado 290 muertes y 17.746 contagiados.

Visto en Infobae. Fotos: Reuters.