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… Y “gilipollas” es el ganador por goleada. Este clásico insulto -data del siglo XVI– es el más usado para zaherir a alguien en toda España sin excepción, de Fuerteventura a Girona, lo que viene a demostrar que una nación se sostiene más en sus insultos que en su himno o su bandera.

¿Y en serio hay gente que se dedica a estudiar esto, se preguntará el lector? A fe que la hay: Jon Andoni Duñabeitia, director del Centro de Ciencia Cognitiva de la Facultad de Lenguas y Educación de la Universidad Nebrija, y María del Carmen Méndez Santos, profesora del Área de Lingüística de la Universidad de Alicante, han encuestado a 2.500 españoles y han clasificado 8.000 insultos por frecuencia de uso y la edad, origen y género de los hablantes.

Algunos de los hallazgos del estudio son los siguientes:

1. Gilipollas es el improperio favorito del chavalerío: los menores de 25 años usan “gilipollas” como insulto predilecto en una de cada ocasiones. Sin embargo, a medida que sube la edad del insultante, “gilipollas” va siendo reemplazada por “imbécil” y, entre los más matusas, por el insulto por excelencia “cabrón” y “cabrona”.

2. Castilla La Mancha es la región más gilipollesca de España, no por la cualidad de sus habitantes, obviamente, sino por su proclividad de sus habitantes a utilizar semejante palabrota. Gallegos y riojanos ocupan el segundo lugar del podio, en tanto navarros y baleares son los menos dados del Estado español a “gilipollear” al prójimo.

3. “Gilipollas, imbécil y cabrón/cabrona”, por ese orden, define el abc del insulto en dos tercios del país, los señalados en color carne en el mapa. La zona violeta incorporan el atavismo “subnormal” como tercer favorito, reemplazando a “cabrón”, mientras los cántabros y andaluces , en dos tonos de azul, añaden un insulto como mucho más global: “hijo de puta”.

Visto en Twitter. Con información de ABC y Antena3.