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Alarmado por la caída de ventas que sufría su negocio a raíz de la irrupción del coronavirus en Alemania, el repostero Tim Kortuem, de Dormund, tuvo la idea del siglo: empezar a elaborar unos pasteles con forma de papel higiénico. El éxito ha sido inmediato: el horno no da abasto para atender la demanda y está vendiendo 200 pasteles al día. Como si fueran papel del culo de verdad, talmente.

Según cuenta el propio Kortuem a Reuters, todo empezó cuando se enteró de la escasez de papel higiénico en los supermercados alemanes, un fenómeno (el acaparamiento) que viene sucediendo allí donde llega el coronavirus: China, España o México. Las ventas de papel higiénico en Alemania se multiplicaron por siete entre febrero y marzo, al mismo ritmo que los clientes de la panadería dejaban de acudir a por sus baguetes.


Entonces se le encendió la bombilla: «Pensamos que teníamos que hacer rollos de papel higiénico para comer», explica el empresario. Dicho y hecho, al día siguiente ya tenían un diseño beta: un pastel de fondant con cubierta de helado de nata que recuerda con precisión al socorrido rollo de papel higiénico.

«El primer día hicimos solo ocho, hicieron gracia y nos los quitaron de las manos. Al día siguiente nos pusimos a tope con el ‘rollo bollo’ y estamos vendiendo 200 diarios», explica Kortuem. «No damos abasto», concluye.

Noticia original en Reuters. Con información de Strambotic.