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Sucedió en Japón, en la prefectura de Hiroshima. Rumiko Sasaki, una mujer de 82 años, se topó de bruces con un ejemplar adulto de oso negro asiático en el jardín de su casa, y tras una breve pelea consiguió derribar al úrsido, que puso patas en polvorosa ante la bravura de la abuela.

El pasado 16 de julio, Sasaki estaba quitando malas hierbas del jardín de su casa acompañada por su marido, cuando repentinamente fue atacada por un oso negro. Según relató la mujer a las cámaras de la TV de Hiroshima, cuando se incorporó se encontró de bruces con el animal, que le lanzó un zarpazo:

«Me arañó la cara y vino hacia a mí, pero parece que le devolví el golpe y salió volando», relata Sasaki. El oso abandonó apresuradamente la escena tras la golpiza.

Según la asociación de cazadores locales, ha habido 252 avistamientos de osos en la región en lo que va de año, si bien ésta es la primera ocasión que se registra un ataque a una persona. Los cazadores recomiendan a los excursionistas que vayan pertrechados de una radio, un teléfono móvil o incluso una campana cuando se internen en las zonas montañosas.

La población de oso negro asiático en Japón ha ido mermando debido a la caza ilegal y los encontronazos con los granjeros, en tanto estos animales habitúan a destrozar los sembrados. Algunas zonas de Japón ha propuesto políticas activas para la protección de este animal amenazado.

Esta especie de oso está emparentado con el oso negro americano (el famoso “grizzlie”), si bien es sensiblemente más pequeño: entre 100 y 200 kilos los machos y unos 90 kilos las hembras.

Se calcula que, de continuar el ritmo actual de despoblación, el oso negro asiático desaparecerá completamente de Japón en menos de un siglo.

Visto en Japan Today. Con información de Yahoo! Japón y Wikipedia.