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«¿Circularemos así en las ciudades?», se preguntaba el dominical del Corriere de la Sera del 16 de noviembre de 1962. La ilustración, firmada por Walter Molino, mostraba una calle repleta de vehículos individuales que recuerdan vagamente a un Segway pero rematados con una peculiaridad que parece ideada para la era del coronavirus: una cápsula de vidrio que protege a cada conductor del resto de los transeúntes.

La ilustración forma parte de una doble página cuya otra mitad refleja “La pesadilla de los atascos” (L’incubo degli ingorghi), en la que un conductor desquiciado abandona su coche en pleno embotellamiento. Y hablábamos de 1962, ojo.

Visto en Reddit.