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Vengo a poner un anuncio.

-Dígame el texto.

-“Lola muerta”.

-Pero hombre, por el mismo precio tiene derecho a tres palabras más.

-Entonces ponga: “Lola muerta. Vendo Opel Corsa”.

Es un chiste, claro, pero a tenor de lo que vas a ver a continuación es una escena altamente verosímil en el mostrador de anuncios clasificados de un periódico, la sección más loca de la prensa escrita (con permiso de los pies de foto), porque la escriben los lectores –esos indómitos surrealistas- y, al contrario que las cartas al director, no tienen que pasar por el filtro de la redacción, ni mucho menos la corrección ortográfica, que no es más que otra forma de censura.