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De todas las teorías conspirativas que circulan por las redes ahora mismo, la más estrambótica es, con certeza, la que responsabiliza al 5G de estar detrás de la pandemia de coronavirus. La teoría es tan endeble y paranoica que debería ser descartada de inmediato pero, misterios de la mente humana, ha sido adoptada masivamente por muchos que dicen desconfiar de los medios “oficiales” (y con razón), pero se tragan cualquier cosa que diga David Icke o Iker Jiménez.

El pánico a la tecnología –tecnofobia– es consustancial al ser humano. Cuando se introdujeron los primeros trenes de pasajeros, a principios del siglo XIX, los periódicos de la época alertaban de los temibles efectos que tendrían en el cuerpo humano aquellas “diabólicas velocidades”: 50 km/hora.

Esta caricatura, que data del año 1900 muestra un pánico muy común en aquella época: el peligro de los cables eléctricos que empezaban aparecer en las ciudades europeas. En él aparecen varias personas y  un caballo agonizando electrocutadas al entrar en contacto con los cables de una poste eléctrico en una ciudad, posiblemente Londres.

Al contrario de lo que sucede hoy con el 5G, el pánico a las redes eléctricas estaba más que justificado en aquella época: las rudimentarias redes carecían de la más mínima protección y era habitual que las personas sufrieran descargas o incluso murieran al contacto con cables de alta tensión.

Esta otra ilustración de 1911 muestra cómo “resucitar” a alguien que ha sufrido un shock eléctrico, prueba fehaciente de que estos accidentes no eran excepcionales.

En varias ciudades inglesas e irlandesas están quemando repetidores 5G. Son los bisnietos de los luditas que quemaron los telares y las máquinas de vapor que iban a dejarles sin trabajo en el siglo XIX. El futuro era esto.

Con información de Strambotic y Gizmodo.